Un aporte a la educación formal tradicional



Ávidos de reconceptualizar los aportes de la educación no formal a la concepción de educación en Argentina y Latinoamérica toda, el IX Encuentro Argentino Cubano y V Latinoamericano "Misión Educar" se constituyó como un espacio de producción y reflexión de profesionales de la educación y miembros de la comunidad.


Valoramos como exitosas y diríase que hasta creativas e innovadoras las experiencias que se socializaron en el Encuentro. Se rescataron en el debate conceptos que fueron trabajados en el VIII Encuentro y IV Latinoamericano: cambios en el sistema educativo formal, movimientos en la planta docente con sus respectivos cambios de asignaturas, cargas horarias, cargas sociales, contenidos y metodología, aumento de la violencia social y escolar, pauperización de las condiciones de trabajo entre otros. Estos constructos permiten comprender el proceso de deterioro de las funciones educativas de la escuela como institución social y que hoy, pasado un año vuelven a tener vigencia.

 
Así, vemos que los alumnos de 8vo y 9no. año de EGB pasaron de tener profesores de nivel superior universitario a docentes con cursos de especialización, con el consiguiente descenso del nivel académico. 


Se suman a docentes y alumnos la presión para evitar repeticiones, provocando promociones y graduaciones engañosas. Se padecen largos años de escolarización sin desarrollo de habilidades básicas como leer y escribir bien y rápido; calcular y solucionar problemas matemáticos; comprender, recordar y comunicar mensajes en forma organizada; usar sus conocimientos en la vida diaria.


Convivimos con profesores y docentes que han perdido la confianza en su formación técnica y en sus propios fundamentos ideológicos - y si no han perdido esa esperanza, al menos la cuestionan-. Afirman sentirse sometidos a lineamientos de política educativa, a la presión de padres permisivos y las múltiples exigencias de la sociedad y el Estado. En este marco, encontramos como recurrencia la ausencia de disciplina como formación en las fortalezas para enfrentar las dificultades de la vida.


Ante este marco de cuestionamientos, revaloramos en este 9no Encuentro algunas propuestas educativas en las que docentes y padres cultiven fortalezas y no debilidades, donde aprendamos a fortalecer la resiliencia como esta capacidad para enfrentar y sobreponerse en situaciones adversas - y qué mejor ejemplo que los argentinos y hermanos latinoamericanos que vivimos en un contexto de inseguridad y fragilidad socioeconómica cultural.


Las conclusiones del Encuentro reafirmaron que la escuela, y más ampliamente la educación, son vehículos, medios, vías importantes y de alguna manera fines en sí, pues el trabajo del profesional de la educación no puede concluir dentro de los muros de las escuelas, sino que es necesario que trascienda las aulas y permanezca en el accionar consuetudinario de los ciudadanos que se formen para erradicar la humillante y malsana dependencia.


Hemos constatado la complejidad de la tarea educativa y la necesidad de que los docentes posean suficientes conocimientos de la disciplina en que se desenvuelven, dominen los fundamentos pedagógicos y psicológicos útiles para su trabajo, conozcan cabalmente la realidad económica, política y social y el futuro deseable, que no se les oculte la magnitud de su encargo y estén listos para desempeñar su función protagónica en la acción anticipatoria del futuro. El docente de hoy se ve atemorizado de concurrir al aula. Dentro del aula debe ser mediador, psicólogo, entender de diagnósticos de violencia, moderar, atender toda la burocracia administrativa, saber si tienen piojos, darles de comer, conseguirles zapatillas, darles una copa de leche, contenerlos ante los famosos día del padre y de la madre ahora reemplazados por el día de la familia, ver cómo explica que los días patrios cambien de fecha para su festejo por una cuestión turística, y cuando les queda tiempo enseñan. Otras de las tantas exigencias sociales y políticas que asumimos como educadores.


Finalmente, también podemos retomar la cuestión del ingreso a la Universidad: ¿qué características tiene esta institución pública? ¿Qué misión tiene la Universidad pública hoy en la Argentina? ¿Se articula con el resto del sistema educativo formal? ¿Y con otras instituciones de educación no formal? ¿Cómo responde al particular ingresante que llega de la vapuleada escuela media? ¿Cómo se puede llegar a la universidad sin comprender textos? ¿Por qué permitimos que esto suceda? ¿Damos la cara por los jóvenes? ¿Les hacemos saber que no ingresan porque la escuela de nivel medio no está logrando los objetivos propuestos? ¿ O les "vendemos" la versión que es porque "ellos no son aptos para esa casa de altos estudios"? ¿Todos compartimos la idea de que aquel que no tuvo una familia contenedora es posiblemente un joven que hoy está fuera del sistema y posiblemente mañana en un Institutos de Menores?.


Y Uds. concluirán es más fácil diagnosticar que hacer. Seguramente; pero desde nuestro lugar, desde nuestras experiencias, no sólo hacemos diagnósticos ni luchamos desde los paros consecutivos: luchamos por el docente, por convicción, con profesionalidad y a sabiendas que un mundo mejor es posible y que el profesional de la educación y todo aquel sujeto social que intervenga en pos de la educación de las nuevas generaciones, es el agente multiplicador de ideas ya que preferimos la evolución a la revolución.


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